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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
Cuando el sentido de la utilidad material y el bienestar domina en el carácter de las sociedades humanas con la energía que tiene en lo presente, los resultados del espíritu estrecho y la cultura unilateral son particularmente funestos a la difusión de aquellas preocupaciones puramente ideales que, siendo objeto de amor para quienes les consagran las energías más nobles y perseverantes de su vida, se convierten en una remota y quizá no sospechada región, para una inmensa parte de los otros. Todo género de meditación desinteresada, de contemplación ideal, de tregua íntima, en la que los diarios afanes por la utilidad cedan transitoriamente su imperio a una mirada noble y serena tendida de lo alto de la razón sobre las cosas, permanece ignorado, en el estado actual de las sociedades humanas, para millones de almas civilizadas y cultas, a quienes la influencia de la educación o la costumbre reduce al automatismo de una actividad, en definitiva, material. Y bien: este género de servidumbre debe considerarse la más triste y oprobiosa de todas las condenaciones morales. Yo os ruego que os defendáis, en la milicia de la vida, contra la mutilación de vuestro espíritu por la tiranía de un objetivo único e interesado. No entreguéis nunca a la utilidad o a la pasión sino una parte de vosotros. Aun dentro de la esclavitud material hay la posibilidad de salvar la libertad interior: la de la razón y el sentimiento. No tratéis, pues, de justificar, por la absorción del trabajo o el combate, la esclavitud de vuestro espíritu. Fragmento de Ariel , de José Enrique Rodó , fallecido el 1 de mayo de 1917. Ariel en Wikisource El 1 de mayo de 1908 nacía Giovannino Guareschi
Comentarios  Por fin, al amanecer, cuando fuera apuntaban los primeros rayos del Sol, la agitación de su espíritu se fue remansando, y las imágenes fueron cobrando claridad y fijeza. Le parecía que caminaba solo por un bosque obscuro. Sólo raras veces la luz del día brillaba a través de la verde espesura. Pronto se encontró ante un desfiladero que subía montaña arriba. Tuvo que trepar por piedras musgosas, arrancadas de la roca viva y lanzadas corriente abajo por un antiguo torrente. Cuanto más subía más luminoso iba haciéndose el bosque. Por fin llegó a un pequeño prado que estaba en la ladera de la montaña. Al fondo del prado se levantaba un enorme peñasco, a cuyo pie vio una abertura que parecía ser la entrada de un pasadizo excavado en la roca. Anduvo por él cómodamente un buen rato, hasta llegar a un ensanchamiento, una especie de amplia sala, del que salía una luz muy clara, que él había visto brillar ya de lejos. Así que entró vio un rayo muy fuerte, que, como saliendo de un surtidor, ascendía hasta la parte alta de la bóveda, para deshacerse allí en infinidad de pequeñas centellas, que se reunían abajo en una gran alberca; el rayo de luz brillaba como oro encendido; no se oía el más mínimo ruido: un sagrado silencio envolvía el espléndido espectáculo. Se acercó a la alberca, en la que ondeaban trémulos infinitos colores. Las paredes de la cueva estaban revestidas de aquel líquido, que no era caliente, sino fresco, y que desde ellas arrojaba una luz a azulada y pálida. Metió la mano en la alberca y se humedeció los labios. Le pareció como si un hálito espiritual penetrara todo su ser, y se sintió íntimamente confortado y refrescado. Le entró un deseo irreprimible de bañarse; se desnudó y se metió en la alberca. Le pareció que le envolvía una nube encendida por la luz del atardecer; una sensación celestial le invadió interiormente; mil pensamientos pugnaban, con íntima voluptuosidad, por fundirse en él. Imágenes nuevas y nunca vistas aparecían ante sus ojos; también ellas penetraban unas dentro de otras, y en torno a él se convertían en seres visibles; cada onda de aquel deleitoso elemento venía a estrecharse junto a él como un delicado seno. Aquel mar parecía una danza bulliciosa y desatada de encantadoras doncellas que en aquellos momentos vinieran a tomar cuerpo junto al muchacho. Fragmento de Enrique de Ofterdingen , de Friedrich Leopold von Handerberg (Novalis) , nacido el 2 de mayo de 1772.
El 2 de mayo de 1857 fallecía Alfred de Musset El 2 de mayo de 1886 nacía Gottfried Benn
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 Viví sesenta años a la orilla de un río que sólo era visible para los nacidos allí. Las gentes que pasaban hacia la feria del oeste, nos miraban con asombro, porque no comprendían de dónde sacábamos la humedad de las ropas y aquellos peces de color de naranja, que de continuo extraíamos del agua invisible para ellos.
Un día alguien se hundió en el río, y no reapareció. Los transeúntes, interrumpiendo su viaje hacia la feria, preguntaban por dónde se había ido, cuándo volvería, qué misterio era aquel de los peces color de fuego amarillo. Los nacidos allíguardábamos silencio. Sonreíamos tenuemente, pero ni una palabra se nos escapaba, ni un signo dábamos en prenda, porque el silencio es el lenguaje de nuestra tribu, y no queríamos perder el río invisible, a cuyaorilla, éramos dueños del mundo y maestros del misterio.
El rio , poema de Gastón Baquero , nacido el 4 de mayo de 1916. Más poemas de Gastón Baquero Comentarios
Extenuado y desesperado, Dolf se derrumbó sobre la piedra y miró sin verlos a los niños que seguían pasando. Ahora avanzaban más despacio y había grandes claros entre las filas. Estos rezagados, casi todos muy pequeños, de rostros macilentos y sucios, vestidos con harapos, estaban también agotados; incapaces de cantar, bromear o reír, pasaban en silencio . Mientras Dolf observaba pasaron más niños, sin energías para hablar. A su lado un niño tropezó y cayó. Quizá no tendría más de seis años. Otro niño, un poco más alto, le ayudó a ponerse en pie y lo arrastró consigo. Entonces apareció un chico de más edad, que caminaba dando grandes zancadas. Vestía espléndidamente y calzaba botas de cuero. De su cinturón recamado de plata colgaba una daga. Su apariencia era realmente majestuosa. Llevaba con cada mano un niño pequeño y derrengado. Animaba a los dos a seguir adelante. ¿De dónde venían todos aquellos chicos? ¿Adonde se dirigían? ¿Qué significaba aquella inacabable procesión? Una niña pequeña cayó al suelo frente a él. Se quedó inmóvil. Esta vez no hubo manos que la ayudaran. Caminando, caminando, caminando, más pies desnudos tropezaron con ella. Dolf no pudo resistirlo. Saltó y corrió hacia ella. La puso en pie y contempló su cara, horrorizado. Sus ojos, pequeños y cerrados, estaban hundidos en las órbitas. Las mejillas eran puro hueso. ¿Seguía siquiera con vida?Fragmento de la novela Cruzada en jeans , de Thea Beckman , fallecida el 5 de mayo de 2004. El 5 de mayo de 1813 nacía Søren Kierkegaard El 5 o 6 de mayo de 1949 fallecía Maurice Maeterlinck Revista Almiar cumple seis años.
Comentarios He viajado bastante por Concord; y en todas partes, en tiendas, oficinas y campos, los habitantes me han parecido estar haciendo penitencia en mil formas extraordinarias. Los doce trabajos de Hércules eran insignificantes comparados con los que mis vecinos se han empeñado en realizar; porque aquellos eran solamente doce y tenían un fin, pero yo nunca he podido ver que estos hombres hayan matado o capturado algún monstruo o terminado una labor. No tienen un amigo como Yolas que queme la raíz de la cabeza de la hidra con un hierro candente, sino que tan pronto como una cabeza es aplastada, dos más surgen. Pero los hombres trabajan bajo la influencia de un error. La parte mejor del hombre muy pronto es arada para abono de la tierra. Por un aparente destino comúnmente llamado necesidad, los hombres se dedican, según cuenta un viejo libro, a acumular tesoros que la polilla y la herrumbre echarán a perder y que los ladrones entrarán a robar. Esta es la vida de un tonto, como comprenderán los hombres cuando lleguen al final de ella, si no lo hacen antes. Hasta en este país relativamente libre, la mayoría de los hombres, por mera ignorancia y error, están tan preocupados con los artificiales cuidados e innecesarios trabajos rudos de la vida, que no pueden cobrar sus mejores frutos. Sus dedos, de tanto trabajar, son demasiado torpes, y tiemblan demasiado. Realmente el jornalero no tiene tiempo libre para vivir con verdadera integridad todos los días; no le es permitido mantener las relaciones más viriles con los hombres, porque su trabajo sería despreciado en el mercado. No tiene tiempo de ser otra cosa que una máquina.Fragmento de Walden, o la vida en los bosques , de Henry David Thoreau , fallecido el 6 de mayo de 1862. El 6 de mayo de 1861 nacía Rabindranath Tagore El 6 de mayo de 1980 fallecía María Luisa Bombal
Comentarios Hallamos por experiencia que cuando una impresión ha estado una vez presente en el espíritu, hace de nuevo su aparición en él como una idea, y que esto puede suceder de dos modos diferentes: cuando en su nueva aparición conserva un grado considerable de su primera vivacidad y es así algo intermedio entre una impresión y una idea y cuando pierde enteramente esta vivacidad y es una idea por completo. La facultad por la que reproducimos nuestras impresiones del primer modo es llamada memoria, y aquella que las reproduce del segundo, imaginación. Es evidente, a primera vista, que las ideas de la memoria son mucho más vivaces y consistentes que las de la imaginación y que la primera facultad nos presenta sus objetos más exactamente que lo hace la última. Cuando recordamos un suceso pasado su idea surge en el espíritu con energía, mientras que en la imaginación la percepción es débil y lánguida y no puede ser mantenida por el espíritu, sin dificultad invariable y uniforme, durante algún tiempo considerable. Existe aquí, pues, una diferencia importante entre una y otra especie de ideas; pero de esto trataremos más extensamente después. Hay aún otra diferencia entre estos dos géneros de ideas y que no es menos evidente, a saber: que aunque ni las ideas de la memoria ni las de la imaginación, ni las ideas vivaces ni las débiles pueden hacer su aparición en el espíritu a no ser que sus impresiones correspondientes hayan tenido lugar antes para prepararles el camino, la imaginación no se halla obligada a seguir el mismo orden y forma de las impresiones originales, mientras que la memoria se halla en cierto modo limitada en este respecto y no posee el poder de variarlas.Fragmento del Tratado de la naturaleza humana , de David Hume , nacido el 7 de mayo de 1711. El 7 de mayo de 1940 nacía Angela Carter El 7 de mayo de 2006 en Al_Andar...
Comentarios  Desde luego, la opinión favorable al sistema actual, que hace depender al sexo débil del fuerte, no descansa sino en teorías; no se ha ensayado otra, y, por ende, nadie puede afirmar que la experiencia opuesta a la teoría, haya aconsejado nada, en atención a que no se llevó al terreno de la práctica, y se ignoran totalmente sus resultados. Por otra parte, la adopción del régimen de la desigualdad no ha sido nunca fruto de la deliberación, del pensamiento libre, de una teoría social o de un conocimiento reflexivo de los medios de asegurar la dicha de la humanidad o de establecer el buen orden en la sociedad y el Estado. Este régimen proviene de que, desde los primeros días de la sociedad humana, la mujer fue entregada como esclava al hombre que tenía interés o capricho en poseerla, y a quien no podía resistir ni oponerse, dada la inferioridad de su fuerza muscular. Las leyes y los sistemas sociales empiezan siempre por reconocer el estado material de relaciones existente ya entre los individuos. Lo que en los comienzos no era más que un hecho brutal, un acto de violencia, un abuso inicuo, llega a ser derecho legal, garantizado por la sociedad, apoyado y protegido por las fuerzas sociales, que sustituyeron a las luchas sin orden ni freno de la fuerza física. Los individuos que en un principio se vieron sometidos a la obediencia forzosa, a ella quedaron sujetos más tarde en nombre de la ley. La esclavitud, que en un principio no era más que cuestión de fuerza entre el amo y el esclavo, llegó a ser institución legal, sancionada y protegida por el derecho escrito: los esclavos fueron comprendidos en el pacto social, por el que los amos se comprometían a protegerse y a salvaguardar mutuamente su propiedad particular, haciendo uso de su fuerza colectiva. En los primeros tiempos de la historia, la mayoría del sexo masculino era esclava, como lo era la totalidad del sexo femenino. Y transcurrieron muchos siglos, y siglos ilustrados por brillante cultura intelectual, antes de que algunos pensadores se atreviesen a discutir con timidez la legitimidad o la necesidad absoluta de una u otra esclavitud.
Fragmento de La esclavitud femenina , de John Stuart Mill , fallecido el 8 de mayo de 1873.
El 8 de mayo de 1880 fallecía Gustave Flaubert El 8 de mayo de 2004 en Al_Andar...
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La Condesa.- ¿Tan fielmente recuerdas hasta los más pequeños favores, y hasta tal punto olvidas las ofensas? ¿He de refrescar tu memoria, contándote cómo pagaron tus buenos servicios en Ratisbona? Te enajenaste las simpatías de todas las clases del Imperio, y, por engrandecerlo, cargaste con el odio y la maldición de todos. No tenías un solo amigo en toda Alemania por servir con fidelidad al Emperador. En la tempestad, que se suscitó entonces en Ratisbona, solo tú no le desamparaste... ¡y él te dejó sucumbir! ¡Te ofreció en sacrificio al orgulloso Bávaro! No digas que, al devolverte tu dignidad, borró su primera y grave injusticia. No fue esto obra de su benevolencia, que la implacable necesidad te colocó en el puesto que de buen grado se rehusara. Wallenstein.- Verdad es que no debo mi mando ni a su benevolencia, ni a su afecto. Si abuso, mi abuso no es de confianza. La Condesa.- ¿Afecto, confianza? ¡Tenían necesidad de ti! La necesidad, ese tirano exigente, que no se contenta con palabras huecas, ni con farsantes, que quiere obras, no apariencias, busca siempre el más grande y el mejor para confiarle el timón de la nave, aunque haya de elegirlo del populacho... Esa te confió este cargo. Y extendió por escrito tu nombramiento, puesto que largo tiempo, tan largo tiempo como le fue posible, se sirvió esa raza de almas de esclavos venales y de máquinas llenas de artificios... Pero cuando las cosas llegan al extremo, y es inútil la farsa, todo cae en las robustas manos de la naturaleza y de estos gigantes de la inteligencia, que sólo a sí mismos obedecen, que con nada transigen, y no admiten más imposiciones que las suyas, jamás las ajenas.Fragmento de la obra La muerte de Wallenstein , de Friedrich Schiller , fallecido el 9 de mayo de 1805. El 9 de mayo de 1923 nacía Carlos Bousoño El 9 de mayo de 1938 nacía Charles Simic
Comentarios Hay personas que no se entregan a la pasión, personas cuya apatía las lleva a elegir una vida de rutina en la que vegetan como “abacaxis en un invernadero de piñas tropicales”, como decía mi padre. En cuanto a mí, lo que me mantiene vivo es el riesgo inminente de pasión y sus coadyuvantes: amor, gozo, odio, misericordia. Llevo colgado del cuello el micrófono de una grabadora. Sólo quiero hablar, y lo que diga jamás pasará al papel. De esta forma no tengo necesidad de pulir el estilo con esos refinamientos que los críticos tanto elogian y que es sólo el paciente trabajo de un orfebre. Al no saber cómo se sitúan las palabras en el papel, pierdo la noción de su velocidad y cohesión, de su compatibilidad. Pero eso no se interferirá con la historia. Había alguien que me vigilaba tras la puerta. Regina respondió que eran cosas de mi imaginación: el matrimonio que vivía allí trabajaba fuera y su única hija se pasaba el día en el colegio. Al volver a mi departamento, después que se marchó Regina, sonó el teléfono y, como siempre, él o ella se quedó en silencio, un silencio denso, secreto, que me amenazaba y que cada vez se iba haciendo más siniestro.Fragmento del relato Pierrot de la caverna , de Rubem Fonseca , nacido el 11 de mayo de 1925. El 11 de mayo de 1916 nacía Camilo José Cela
Comentarios Los lunes lo vigilábamos. A mediodía, después de almorzar, cambiaba de traje, se iba vestido como un jailaife. Claro, era el día en que se reunía con ella. Seguimos leyéndole las cartas, a escondidas, con mucha discreción, porque la señorita Eufrasia, que es un demonio de perversidad, como yo digo, le falta la bola de cristal y la lechuza al hombro, parecía haber olido algo y nos la encontrábamos por todas partes, como si se hubiese multiplicado por diez. Menudo jaleo se hubiera armado si nos sorprendía con una carta rosa en la mano. No nos importaba por Camilo, que era como de la familia y nos hubiese perdonado; pero por los otros, ¿sabe usted?, por los otros, porque en seguida iban a pensar que lo mismo hacíamos con la correspondencia de ellos, amén de que la señorita Eufrasia habría hecho tal escándalo, que hasta en los diarios hubiera salido. No quiera usted saber las precauciones que tuvimos que adoptar. Pero la cuitada sospechaba, sospechaba, y aparecía silenciosamente por puertas y ventanas, salía tras de una planta, olvidaba pedir permiso para entrar en mi cuarto, quería a cada minuto alguna cosa, un vaso de agua, la plancha, un limón exprimido. La ansiedad y la rabia la volvían pálida y seca como una escoba. Y cuando cada miércoles me entregaba el consabido sobre rosa, me miraba de una manera, señor, tan acusadora, que a mí se me subían los colores a la cara.Fragmento de la novela Rosaura a las diez , de Marco Denevi , nacido el 12 de mayo de 1922. El 12 de mayo de 1828 nacía Dante Gabriel Rossetti El 12 de mayo de 1921 fallecía Emilia Pardo Bazán El 12 de mayo de 2004 en Al_Andar...
Comentarios Juan.- ¡Qué extraña es usted! Julia.- Es posible; pero también usted lo es. Todo es extraño en general. La vida, los hombres; todo es igual a un bloque de hielo, arrastrado de un lado a otro sobre la superficie del agua, hasta que se hunde, se hunde... Tengo un sueño que se me repite con frecuencia y en el cual se me ocurre pensar ahora. Me veo sentada sobre una columna altísima, sin medios para poder bajar; me da vértigo el mirar hacia abajo, pero he de mirar, y me falta valor para tirarme; ya no me puedo sostener, y anhelo caer, pero no caigo; y no tengo sosiego, no tengo alegría hasta hallarme abajo, hasta verme en el suelo. Mas, cuando llego al suelo, deseo descender más, hundirme bajo la tierra. ¿Ha experimentado usted alguna vez algo semejante? Juan.- No, señorita, no. Yo suelo soñar que estoy tendido bajo un árbol recio y frondoso en lo más intrincado de la selva. Deseo subir, subir a las últimas ramas para poder admirar el claro paisaje a mi alrededor, donde el sol brilla, y robar en lo alto el nido de los pájaros de huevos de oro. Y trepo, trepo; pero el tronco es tan grueso y tan escurridizo y está tan lejos la primera rama... Pero estoy cierto de que si llegase a asirme de esa primera rama, podría llegar a lo alto como si subiese por una escalera. No la he alcanzado aún, pero la alcanzaré, aunque sea sólo en sueños.Fragmento de La señorita Julia , de Johan August Strindberg , fallecido el 14 de mayo de 1912. El 13 de mayo de 1840 nacía Alphonse Daudet El 13 de mayo de 1907 nacía Daphne Du Maurier El 14 de mayo de 1925 fallecía Henry Rider Haggard
Comentarios Al final, no quedaba otro remedio que resumir todo aquello de lo que no se sabía nada con la ridícula frase «la batalla oscilaba de un lado a otro» u otra igualmente inepta e inútil. Todos nosotros, incluso los que creemos haber prestado atención a lo más mínimo, recurrimos sólo a decorados que se han utilizado con harta frecuencia en la escena. Tratamos de presentar la realidad, pero, cuanto más nos esforzamos, tanto más se nos impone lo que siempre se ha visto en el teatro histórico: el tambor caído, el soldado de infantería que apuñala a otro, el ojo desorbitado de un caballo, el invulnerable emperador, rodeado de sus generales, en medio del fragor congelado de la batalla. Nuestra dedicación a la historia, según la tesis de Hilary, era una dedicación a imágenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a las que no hacemos más que mirar mientras la verdad se encuentra en otra parte, en algún lugar apartado todavía no descubierto por nadie. También a mí, añadió Austerlitz, a pesar de las muchas descripciones que he leído, me ha quedado sólo de la batalla de los tres emperadores la imagen de la caída de los aliados. Todo intento de comprender el desarrollo de las llamadas vicisitudes del combate desemboca inevitablemente en esa escena, en que los soldados rusos y austriacos huyen a pie y a caballo sobre los helados estanques de Satschen. Veo las balas de cañón suspendidas una eternidad en el aire, veo otras cayendo en el hielo, veo a los desgraciados, con los brazos en alto, resbalarse de los témpanos que se vuelcan, y lo veo, curiosamente, no con mis propios ojos, sino con los del miope mariscal Davout, que ha llegado a marchas forzadas desde Viena con sus regimientos y que, con las gafas atadas en la nuca con dos cintas, parece en medio de esa batalla uno de los primeros automovilistas o aviadores. Si hoy pienso en las exposiciones de André Hilary, dijo Austerlitz, recuerdo también otra vez la idea que entonces se me ocurrió de estar vinculado de alguna forma misteriosa al glorioso pasado del pueblo francés. Cuantas más veces pronunciaba Hilary ante la clase la palabra Austerlitz, tanto más se convertía en mi nombre, y tanto más claramente creía reconocer que lo que al principio había sentido como una mancha vergonzosa, se había transformado en un punto luminoso que flotaba continuamente ante mí, tan prometedor como el sol del propio Austerlitz al levantarse sobre la niebla de diciembre.Fragmento de la novela Austerlitz , de Winfred Georg Sebald , nacido el 18 de mayo de 1944 El 18 de mayo de 1872 nacía Bertrand Russell
Comentarios Un fuego de víspera se lucía, pleno y meteórico, en la prístina transparencia de aquel diciembre de 1931. El flúor de algo nuevo, superpuesto al otro negro emplazado en la España devota y paralizada, pinta de color festivo y feliz los aires de la República del 14 de abril, que Jean Cassou llamó de "regocijo y de verbena". Miguel Hernández llegó a Madrid en medio del fúlgido entusiasmo, ocho meses después de que se hiciera flamear la bandera republicana sobre las torres feudales, que por no haber sido demolidas, seguirían como amenaza en latencia del general regocijo. Sean como sean las puntuaciones de corrección que puedan darse a la actuación tímida de la burguesía española, que luego de varias tentativas frustradas, consiguió el respiro que significaron esos años, y que por demasiado confiar o por demasiadas vacilaciones, no pudo parar el monstruoso engendro de traidora falacia que la sorprendió después, dormida y timorata, no es posible dejar de ver la urgencia y la prisa con que el espíritu español enseñó en esos años su opulencia y su impregnación porvenir. Lo que sobresalta es esa maravillosa soltura creadora que en el aliento libre y sin trabucación alguna le dio rápida preeminencia. Lo que Miguel Hernández quería ver, había de sobra. Si desde lejos le hechizó el claror del movimiento artístico madrileño, de cerca debió sentirse atravesado por su claridad real y milagrosa; si allá le sofocaba la decoración antigua del ambiente sin preñez innovadora, encontró la expansiva fibra de la inteligencia, de la poesía corriendo aguas abajo y exponiendo su lucidez plateada, su original y misterioso impulso, su alarde audaz en la frente de esos días en que se derogaban los gestos desusados, con varas mágicas, depuradoras. Encontró un aire pletórico de fervores. El acento poético –al que mayor atención prestaba– tenía intensas lumbraradas. Rodaba la moneda lírica con inéditos tintineos. Allí se encontraban los poetas que él leía y admiraba: Alberti , Aleixandre , Cernuda , Salinas , Guillén y otros, además de los orientadores Bergamín y Alonso, todos ya con obra y cada cual con rumbo propio en aquel inquieto 1931. La poesía bajaba a la calle, y con idéntica magia e idéntico sortilegio que ayer, venía a recoger la palpitación que emanaba de los hechos del pueblo.Fragmento del libro Miguel Hernández, destino y poesía , de Elvio Romero , fallecido el 19 de mayo de 2004 El 19 de mayo de 1864 fallecía Nathaniel Hawthorne El 19 de mayo de 1895 fallecía el poeta José Martí
Comentarios El duque no intentaba romper el silencio glacial en el que Zuleika caminaba. Su enojo era un lujo para él, pues pronto iba a ser disipado. Al cabo de un momento, ella misma se acusaría de su mezquindad. Allí estaba él, que iba a morir por ella; y allí estaba ella, culpándole de su falta de modales. Decididamente, el esclavo empuñaba el látigo. Le lanzó una mirada oblicua y no pudo reprimir una sonrisa. Después sus facciones recobraron la compostura. El Triunfo de la Muerte no debía ser tratado a la ligera. Quería morir porque de ese modo consumaría conmovedoramente su amor, lo expresaría de manera total, de una vez y para siempre... Y ella... ¿cómo saber si, por lo que él habría hecho, llegaría ilógicamente a amarlo? Quizá pasaría la vida llorándole. La veía inclinada sobre su tumba, en bellas actitudes humildes, bajo un cielo sin estrellas, regando las violetas con sus lágrimas. ¡Sombras de Novalis , de Friedrich Schlegel y de tantos otros despreciables divagadores! No les hizo caso. Debía ser práctico. La cuestión era: ¿cuándo y cómo morir? El momento: cuanto antes mejor. La manera: menos fácil de decidir. No debía morir de un modo horrible, no sin dignidad. ¿A la manera de los filósofos romanos? Imposible. Fragmento de la novela Zuleika Dobson , de Max Beerbohm , fallecido el 20 de mayo de 1956 El 20 de mayo de 1799 nacía Honoré de Balzac El 20 de mayo de 1806 nacía John Stuart Mill El 20 de mayo de 2004 en Al_Andar...
Comentarios Salimos de La Rochelle , hicimos escala en las Azores, en Guadalupe, en Colón y después de atravesar el Canal de Panamá penetramos en el Pacífico sur en el transcurso de la primera semana de noviembre . Fue en uno de esos días cuando Sogol nos explicó por qué había que tratar de penetrar en el continente invisible por el oeste, a la puesta del sol, y no por el este, a la salida del sol: es porque entonces, igual que en el experimento de la cámara caliente de Franklin, una corriente de aire frío, proveniente del mar, debía precipitarse hacia las capas inferiores, sobrecalentadas, de la atmósfera del Monte Análogo. En esa forma seríamos aspirados al interior, mientras que al alba y por el este, seríamos rechazados violentamente. Este resultado era, además, simbólicamente previsible. Las civilizaciones, en su movimiento natural de degeneración, se mueven de este a oeste. Para retornar a las fuentes, había que ir en sentido contrario. Una vez que llegáramos a la región que debía encontrarse al oeste del Monte Análogo, habría que ir tanteando. Avanzábamos a poca velocidad y en el momento en que el disco solar estaba por tocar el horizonte, poníamos la proa hacia oriente y esperábamos, respirando apenas y escudriñando hasta que el sol desaparecía del todo. El mar era hermoso. Pero la espera dura. Así fueron pasando días y más días, cada atardecer con esos pocos minutos de esperanza e interrogantes. La duda y la impaciencia empezaban a asomarse a bordo del Imposible. Felizmente, Sogol nos había advertido que quizá tales tanteos podían llevarnos de uno a dos meses. Nos aguantábamos. A menudo, para ocupar las difíciles horas que seguían al crepúsculo , nos contábamos cuentos.Fragmento de la novela El Monte Análogo , de René Daumal , fallecido el 21 de mayo de 1944. El 21 de mayo de 1688 nacía Alexander Pope El 21 de mayo de 1955 fallecía Andrés Eloy Blanco
Comentarios La conversión de Armenia fue obra de Gregorio el iluminador, el apóstol de los armenios. Converso al cristianismo en Cesárea, empezó a predicar la nueva religión hacia el año 280, cuando Trdat reconquistó Armenia. Tenía gran ascendiente sobre Khosrovidukht, una hermana del rey, gracias a lo cual acabó gozando de la privanza del soberano..., proceso bien característico, pues sabemos que el clero siempre se ha servido de las mujeres, las hermanas, las esposas o las queridas de los príncipes para llegar a dominar a éstos; por este procedimiento se logró la «cristianización» de naciones enteras. Persuadido por su hermana, el rey Trdat envió finalmente a la Cesárea una delegación encabezada por Gregorio; una vez allí, el ordinario Leoncio le hizo obispo y cabeza espiritual de la Iglesia armenia. Poco después se convirtieron Trdat y su esposo Arshken, promulgándose un edicto por el cual todos los subditos (como cuenta Sozomenos, historiador de la Iglesia) quedaron obligados a abrazar la religión del monarca; se trata de la primera proclamación del cristianismo como religión oficial, aunque desde el siglo IV la fecha exacta de la disposición es objeto de controversias, debido sobre todo a que casi todos los cronistas eclesiásticos de la época silenciaron el caso sistemáticamente. Por extraño que eso pueda parecemos y mientras se sigue discutiendo la fecha, queda el hecho de que la proclamación del cristianismo como religión oficial de Armenia inicia un período de tremendas persecuciones contra el paganismo. Respaldado y protegido por el rey, Gregorio se dedicó a destruir concienzudamente los templos para reemplazarlos por iglesias cristianas, que además fueron dotadas con generosidad. En Ashtishat, la antigua Artaxata, que había sido un centro destacado del politeísmo, «el maravilloso Gregorio» (Fausto de Bizancio) arrasó el templo de Vahagn (Hércules), el de Astiik (Venus) y el de Anahit; luego construyó una espléndida iglesia cristiana destinada a ser el nuevo «santuario nacional» de Armenia.Fragmento de la Historia criminal del cristianismo , de Karlheinz Deschner , nacido el 23 de mayo de 1924. El 23 o 24 de mayo de 1896 fallecía José Asunción Silva El 23 de mayo de 1906 fallecía Henrik Ibsen
Comentarios Para San Filipp, después de la vigilia, cayo la primera nieve. Por la noche sopló el viento del Don, hizo susurrar en la estepa la hierba salpicada de escarcha, festoneó los oblicuos caballones de nieve y lamió hasta desnudarlo el espinazo bacheado de los caminos. La noche envolvía el pueblo en silencio de una oscuridad verdosa. Más allá de las casas dormitaba la estepa sin arar, invadida por las malas hierbas. A medianoche aulló sordamente un lobo en los barrancos. Los perros le contestaron en la stanitsa, y el abuelo Gavrila se despertó. Sentado en el relleno de la estufa, recostado en la chimenea y con las piernas colgando, estuvo tosiendo mucho rato, luego escupió y buscó a tientas la petaca. Todas las noches se despierta el abuelo después del primer canto de los gallos y allí se sienta, fuma, tose arrancando los esputos de los pulmones y, en los intervalos entre los ahogos, los pensamientos siguen en la imaginación la trocha habitual y trillada. Sólo en una cosa piensa el abuelo: en el hijo desaparecido en la guerra. Había tenido uno solo: el primero y el último. Para él trabajaba sin descanso. Llegado el momento de que se marchara al frente contra los rojos, llevó una yunta de bueyes al mercado y, con lo que dieron por ellos, compró a un calmuco un caballo de combate que no era un caballo sino una tormenta desencadenada en la estepa.Fragmento del relato Sangre extraña , de Mijaíl Shólojov , nacido el 24 de mayo de 1905. El 24 de mayo de 1899 nacía Henri Michaux
Comentarios Los antiguos griegos llamaban al mundo kosmos, belleza. La constitución de todas las cosas, o el poder plástico del ojo humano son tales, que las formas primordiales como el cielo, la montaña, el árbol, el animal nos provocan deleite en y por sí mismas, un goce que surge de su perfil, color, movimiento y manera de agruparlas. Esto parece deberse en parte al ojo mismo, que es el mejor de los artistas. Mediante la acción recíproca de su estructura y de las leyes de la luz, se produce la perspectiva, que integra cada masa de objetos -cualquiera que sea su carácter- en un colorido y bien sombreado globo, de tal modo que allí donde los objetos individuales son vulgares y anodinos, el paisaje que ellos componen es acabado y simétrico. Y así como el ojo es el mejor de los compositores, la luz es la primera entre los pintores. No hay objeto tan execrable que no se vuelva hermoso bajo la luz intensa. Y el estímulo que esta ofrece a los sentidos, y una suerte de infinitud que posee, como el espacio y el tiempo, hace que toda la materia se alboroce. Hasta un cadáver tiene su peculiar belleza. Pero aparte de esta gracia general difundida por la naturaleza, casi todas y cada una de las formas son agradables a los ojos, como lo prueban nuestras interminables imitaciones de algunas de ellas: la bellota, la uva, la piña, la espiga de trigo, el huevo, las alas y el cuerpo de la mayoría de los pájaros, la garra de león, la serpiente, la mariposa, las conchas marinas, las llamas, las nubes, los capullos, las hojas y las formas de numerosos árboles, como la palmera.Fragmento de El espiritu de la naturaleza , de Ralph Waldo Emerson , nacido el 25 de mayo de 1803 El 25 de mayo de 1681 fallecía Pedro Calderón de la Barca El 25 de mayo de 2006 en Al_Andar...
Comentarios Un atardecer de la primavera de 1934, un caballero de edad madura descendía por las escalinatas de piedra que, desde uno de los puentes sobre el Sena, conducen a la orilla. Como sabrá casi todo el mundo, aunque la ocasión merece rememorar este hecho en la mente del lector, allí suelen dormir, o, mejor dicho, acampar los clochards de París. Y uno de esos clochards fue como por azar al encuentro del caballero de edad madura, que por cierto iba bien trajeado y daba la impresión de ser un viajero que se propone contemplar las curiosidades de las ciudades que visita. Aunque aquel clochard ofrecía ciertamente el mismo aspecto harapiento y digno de compasión que todos aquellos con quienes compartía su infortunio, parecía sin embargo merecedor de la atención especial del caballero de edad madura bien trajeado. Mas no nos es dado conocer la causa de tal preferencia. Como queda dicho, estaba atardeciendo, y bajo los puentes, a orillas del río, la oscuridad era ya más cerrada que arriba en los muelles y sobre los puentes. Aquel hombre sin hogar y manifiestamente desaliñado avanzaba con paso vacilante. No parecía percatarse de la presencia del caballero mayor bien trajeado. Más éste, que no vacilaba en absoluto sino que con total aplomo dirigía sus pasos directamente hacia el vacilante clochard, por lo visto le había descubierto desde lejos. El caballero de edad madura le cerró prácticamente el paso. Ambos detuvieron sus pasos, frente a frente.Fragmento de La leyenda del Santo Bebedor , de Josep Roth , fallecido el 27 de mayo de 1939. El 27 de mayo de 1867 nacía Enoch Arnold Bennett El 27 de mayo de 1945 nacía Cristina Fernández Cubas
Comentarios Es bien sabido que todo organismo tiene su ritmo, su figura, su duración determinada, e igual sucede a todas las manifestaciones de su vida. Nadie supondrá que un roble centenario se halle ahora a punto de comenzar su evolución. Nadie creerá que un gusano, al que se ve crecer todos los días, vaya a seguir creciendo así un par de años más. Todo el mundo, en tales casos, posee con absoluta certeza el sentimiento de un límite, que es idéntico al sentimiento de las formas orgánicas. Pero cuando se trata de la historia de las grandes formas humanas, domina un optimismo ilimitadamente trivial respecto al futuro. Entonces enmudece toda experiencia histórica y orgánica y cada cual acierta a descubrir en el presente, cualquiera que sea, los síntomas o iniciaciones de un magnífico «progreso» lineal, no porque lo demuestre la ciencia, sino porque así lo desea él. Entonces se cuenta con posibilidades ilimitadas —nunca con un término natural—, y partiendo de la situación del momento, se bosqueja una ingenua construcción de lo que ha de seguir. Pero «la humanidad» no tiene un fin, una idea, un plan; como no tiene fin ni plan la especie de las mariposas o de las orquídeas. «Humanidad» es un concepto zoológico o una palabra vana. Que desaparezca este fantasma del círculo de problemas referentes a la forma histórica, y se verán surgir con sorprendente abundancia las verdaderas formas. Hay aquí una insondable riqueza, profundidad y movilidad de lo viviente, que hasta ahora ha permanecido oculta bajo una frase vacía, un esquema seco, o unos «ideales» personales.Fragmento de La decadencia de occidente , de Oswald Spengler , nacido el 29 de mayo de 1880. El 29 de mayo de 1874 nacía Gilbert Keith Chesterton El 29 de mayo de 1892 nacía Alfonsina Storni
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