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Al_andar

George Bernard Shaw

George Bernard Shaw

Este desierto tiene su oasis. Cerca del extremo de la calle de Hackney hay un parque de doscientos diecisiete acres, cercado, no por una verja, sino por una valla de madera, grandes extensiones de césped y multitud de árboles, un lago para bañarse, macizos de flores que son orgullo de la tan admirada jardinería alfombrera de Londres, y un arenal, en un principio traído de una playa, para recreo de los niños, pero pronto abandonado, al trocarse en un criadero natural de toda la fauna menor de Kingsland, Hackney y Hoxton. Entre sus atracciones se encuentran también un tablado para la banda de música, una tribuna para oradores religiosos, antirreligiosos y políticos, un sitio para jugar al cricket, un gimnasio y un antiguo quiosco de piedra. Allí donde la vista está limitada por árboles o altozanos verdes, hay belleza; pero donde el suelo se extiende hasta la valla de tablas grises tras la que se divisan ladrillos, mortero, numerosas chimeneas y humo, el aspecto es desolado y sórdido.

Fragmento del primer acto de la obra teatral Cándida, de George Bernard Shaw , que murió el 2 de noviembre de 1950.

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