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Frederick Marryat

Frederick Marryat Mi padre no nació en las montañas Hartz, ni fue en un principio habitante de ellas; era siervo de un noble húngaro que tenía grandes posesiones en Transilvania; ahora bien, aunque siervo, de ninguna manera era mi padre un hombre pobre o analfabeto. Por el contrario, tenía riquezas, siendo tales su inteligencia y su respetabilidad, que el amo lo había elevado al cargo de administrador. Pero quien siervo nace siervo permanece, aunque acumule riquezas: ésa era la condición de mi padre. Llevaba casado unos cinco años, y de aquel matrimonio nacieron tres hijos, mi hermano mayor César, yo mismo (Herman) y una hermana llamada Marcela. Como bien sabes, Philip, el latín sigue siendo la lengua que se habla en aquel país, lo que explica la sonoridad de nuestros nombres. Era mi madre una mujer muy bella, por desgracia más bella que virtuosa. Viola y admiróla el señor de aquellas tierras, quien envió a mi padre en alguna misión. Durante su ausencia mi madre, halagada por las atenciones y conquistada por la asiduidad del noble, cedió a los deseos de éste. Sucedió que mi padre volvió antes de lo esperado y descubrió la intriga. No había dudas del vergonzoso acto de mi madre ¡pues la sorprendió en compañía de su seductor! Llevado por la impetuosidad de sus sentimientos, mi padre esperó la oportunidad de un nuevo encuentro entre aquéllos, y asesinó a la esposa y al amante. Consciente de que, como siervo, ni siquiera la ofensa recibida iba a servirle para justificar su conducta, con toda rapidez reunió cuanto dinero pudo y, por encontrarnos entonces en lo más duro del invierno, ató sus caballos al trineo, tomó a sus hijos y partió mediada la noche; se encontraba muy lejos cuando se supo del trágico suceso. Seguro de que lo perseguirían y de que ninguna oportunidad tendría de escapar, ni de permanecer en alguna parte de su país nativo (donde podían echarle mano las autoridades), mantuvo su huída sin descanso ninguno hasta enterrarse en los vericuetos y el aislamiento de las montañas Hartz.

Fragmento del relato La mujer loba , de Frederick Marryat , nacido el 10 de julio de 1792.
El 10 de julio de 1871 nacía Marcel Proust
El 10 de julio de 1902 nacía Nicolás Guillén
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