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Al_andar

George Sand

George Sand Pasé el otoño y el invierno siguiente en Nohant, cuidando a Maurice. En la primavera de 1824 se apoderó de mí una gran tristeza cuya causa no puedo decir. Era por todo y por nada. Nohant había mejorado, pero estaba alterado; la casa tenía otro ritmo; el jardín, otro aspecto. Había más orden; se permitían menos excesos a los criados; las habitaciones estaban mejor arregladas; las avenidas más despejadas; los viveros habían aumentado; con los árboles caídos habían hecho leña; se mataron los perros viejos, enfermos y sucios, se vendieron los viejos caballos que estaban fuera de servicio, en una palabra, se había renovado todo. Era evidente que estaba todo mejor. Esa actividad, por otra parte, ocupaba y contentaba a mi marido. Yo no podía menos que aprobar y no tenía ningún motivo para lamentar nada, excepto el espíritu de esas modificaciones. Cuando estos cambios se realizaron, cuando ya no vi más al viejo Phanor acostarse junto a la chimenea y poner sus patas sobre la alfombra, cuando me dijeron que el viejo pavo real que picoteaba en la mano de mi abuela no se comería más las fresas del jardín, cuando no pude hallar los rincones umbrosos y descuidados que habían presenciado mis juegos infantiles y mis ensueños de adolescente, cuando, por fin, un interior renovado me anunció un futuro en el que no figurarían ninguna de mis alegrías ni mis penas anteriores, me sentí enferma, y sin razonar, sin conciencia de un mal concreto, me sentí oprimida por la angustia: mi vida tomó entonces un carácter morboso.

Fragmento de Historia de mi vida , de George Sand , fallecida el 8 de junio de 1876.
El 8 de junio de 1903 nacía Marguerite Yourcenar
El 8 de junio de 1910 nacía María Luisa Bombal
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