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Lisboa

Lisboa El 23 de octubre de 1147, Alfonso Henriques reconquista Lisboa.
Una ciudad con más de 20 siglos de historia y, según dicen, de una gran belleza. Recuerdo con cierta nostalgia unas horas compartidas en un tren con una joven de Lisboa que dominaba tan mal el castellano como yo el portugués. Fue un lindo viaje. Demasiado corto. Sólo por esas horas, le tengo cariño a esa ciudad en la que nunca estuve, a pesar de la relativa proximidad.
Les dejo esta canción que Gabriel Sopeña compuso para Loquillo y que figura en el disco La Vida por delante

Lisboa

Lisboa era brisa de Alfama y de mar,
mar como lanzada de sal sin secar.
Lisboa era el mundo, Lisboa era luz
Lisboa era mía, Lisboa eras tú.

Lisboa era un puerto donde yo atraqué,
Lisboa era un sueño dentro del cuartel
que tus labios dulces supieron romper
Lisboa te amaba, como yo te amé.

Derramando besos llegué hasta el final,
donde las palabras no quieren hablar.
Me serví otro trago, y otro trago más:
Lisboa era el paso hacia la eternidad.

Lisboa pedía el poema mejor,
la mirada más tierna, flores, la voz,
la sangre más joven de mi corazón
Lisboa era el tiempo, Lisboa era yo.

Lisboa de barcos, turquesa y hollín;
Lisboa y tu pecho, Lisboa y carmín.
Lisboa era un verso, Lisboa era el sol
Lisboa no tenía herida y lloró.

Lisboa fue lluvia, tabaco, y canción
Liboa fue como un desgarro de ron
que prendió en la almohada cuando amaneció
Lisboa gritaba cuando dije adiós.

Lisboa me grita diez años después
la voz más amarga, más dura que ayer.
Lisboa me cuenta que te abandoné
y Lisboa te ama como yo te amé.

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