Al_andar

Enlaces


La explanada

20080917194849-explan.jpg

Por la tarde, mientras nuestros padres iban perdiendo la vida en el barullo de los destajos y de las horas extras, mientras nuestras madres fatigaban sus espaldas haciendo cualquier clase de faenas en casas ajenas o remendaban con fervor los ya remendados harapos que nos servían de vestimenta, nosotros, sus amados hijos, nacidos por quién sabe qué incomprensible razón, deambulábamos aburridos por las calles, hastiados del tedio familiar, de la repetición constante de gestos, conversaciones, reconvenciones y silencios que formaban una interminable serie de secuencias idénticas. Recorríamos sin mayor convicción las angostas callejas del Barrio o las anchas y relucientes avenidas de la zona residencial cercana, repletas de deslumbrantes rótulos de neón y de gigantescos escaparates llenos de aquellos juguetes tan lindos y tan caros que, por inalcanzables, nos hundían aun más en nuestra indeseada condición de niños pobres, de escoria social largamente marginada.

Nuestro Barrio era el más humilde de toda la ciudad. Vivíamos en casas de cuatro o cinco pisos, mal iluminadas, contaminadas por un extraño olor cuya procedencia nadie conocía y que nunca terminaba de desaparecer. Algunas de ellas presentaban tales signos de deterioro que a nadie hubiese sorprendido su repentino desmoronamiento. Pero nosotros, niños, en nuestra alevosa inocencia, no nos percatábamos de lo penoso de nuestra situación. Teníamos un techo, comida y cariño. Eso nos bastaba. Era casi el paraíso para nosotros que todos los días presenciábamos, al caer la tarde, a todas esas gentes que se hacinaban en chabolas hechas de cartón, hojalata y barro, o en el mejor de los casos, con maderas procedentes de muebles viejos, a menudo podridas, arrebatadas al camión de la basura.

Cuento completo en Letralia

17/09/2008 19:49 Autor: Al_Andar. Enlace permanente.

Beatriz Alicia García

20080501142154-lugares2.jpg

Deambulo en la casa vacía,
la que no me espera,
como una pesadilla interminable,
me hago a su aire de respiraciones entrecortadas,
a su espesa niebla acariciándome.
Alguien me casó con ella,
me puso un anillo oscuro
con la cara hacia la muerte.

 

Poema de Beatriz Alicia García, incluido en el libro Lugares olvidados, antología poética de la autora, editado por Monte Ávila.

 

01/05/2008 14:10 Autor: Al_Andar. Enlace permanente.

Pedro M. Martínez

20080311200416-portada-nunca-llueve.jpgAhora sé que el diario me llamó aquella tarde. Las primeras páginas me desalentaron al ver, como ya he comentado, que estaban en inglés, pero pronto vi los dibujos. Diseñados en esquema al carboncillo y luego coloreados con minuciosidad, representaban símbolos, un paisaje con árboles, un pequeño estanque —que se repetía desde distintas perspectivas— y decenas de pequeños retratos, algunos inacabados, de una bellísima mujer de largos y dorados cabellos, algunas veces sujetos a su cabeza por una fina cinta o diadema. Las anotaciones en algunos de los dibujos no dejaban lugar a la duda: aquel inglés había recogido con extraordinaria precisión y detalle el mito de una xana.
El descubrimiento hizo que el corazón se me acelerara y apareciera un nudo en la boca de mi estómago. Poco antes de que D.ª Elisa entrara de nuevo en la biblioteca, impertérrita detrás de sus ojos azules, y me dijera que debía de marcharme, había contado ya cinco extraños símbolos completamente desconocidos y cinco letanías o conjuros escritos en gaélico; Wallcott había escarbado hasta lo más profundo del mito y durante decenas de años sus descubrimientos me habían estado esperando.


Fragmento del relato Hilo de oro, perteneciente al libro Nunca llueve sobre el Sáhara, de Pedro M. Martínez, director de la revista digital Almiar. La presentación del libro tendrá lugar mañana, 12 de marzo, a las 20,00 h. en la Champanería María Pandora.
11/03/2008 20:04 Autor: Al_Andar. Enlace permanente.

Norma Segades-Manias

20070920180930-norma.jpg

¿Qué arcángeles rompieron sin clarines el tiempo de las crías enlunadas? ¿Qué arena concluyendo, qué clepsidras detuvieron su libertad magnánima y arrojaron al hueco de la noche las convexas fatigas del destino a encender agonías en las playas? ¿Qué jinetes de sombra, apocalípticos, cercenaron los sellos primordiales con los bordes sangrantes de sus dagas? ¿Por qué razón encallan los crepúsculos, en los eclipses de ojos desdichados, así como las quillas del olvido contra arrecifes de memorias largas? Sólo la sal quebrada en las rompientes conoce de los místicos rituales, sólo la soledad de las espumas saben del holocausto, el fuego, el ara.

Rituales en la arena
texto de Norma Segades-Manias , que acaba de publicar en formato blog estos tres libros:

Historias para Tiago
Bitácora del viento
A solas con la sombra

Comentarios
20/09/2007 18:09 Autor: Al_Andar. Enlace permanente.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]