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Noches que no se venden al olvido

Noches que no se venden al olvido

Hay palabras que parecen últimas
en la insondable voz del exiliado.

Hay recuerdos perpetuos que regresan
como instantáneas que, crueles, nos transportan
a la luz de las farolas de otras calles.

Hay senderos que los pies no reconocen
y una ciudad de encrucijadas inviolables
que se acuesta infinita sobre el páramo.

Hay bocas cerradas, teléfonos mudos, quietud...

Pero hoy la luna está brillando sobre el mar
y su redonda desnudez disloca el tiempo:
Duermes en el asiento, aquí a mi lado,
y una canción resuena emocionándome
mientras pasan, certeros, los kilómetros.

Hay noches que no se venden al olvido.


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Mizares.com

Mizares.com

Coincidiendo con la edición del nº 2000 del boletín La Tertulia en Mizar, vuelve a estar operativa la web de Mizares, con secciones como pobladores, autores invitados, libros publicados, y también con el archivo de todos los boletines diarios desde septiembre del 2003.

La infancia de un jefe

La infancia de un jefe

Lucien no pudo decidirse a tomar la iniciativa de volver a casa de Bergère. Durante las semanas que siguieron, creyó a cada paso que iba a toparse con él, y cuando trabajaba en su habitación se sobresaltaba cada vez que sonaba el timbre de la puerta. Por las noches, tenía espantosas pesadillas. Por ejemplo, Bergère le poseía por la fuerza en mitad del patio del liceo Saint-Louis y en presencia de todos los compañeros, que contemplaban el espectáculo riendo a carcajadas. Pero Bergère no hizo ninguna tentativa por volver a verlo, ni dio señales de vida. "Sólo quería eso de mí", pensó Lucien vejado. Berliac había desaparecido también y Guigard, que a veces iba con él los domingos a las carreras, afirmaba que se había ido de París tras una crisis de depresión nerviosa. Lucien se tranquilizó poco a poco. Su viaje a Ruán le parecía ya únicamente un sueño oscuro y grotesco, no ligado a nada; había olvidado casi todos los detalles y sólo conservaba la impresión de un soso olor a carne y a agua de colonia y de un intolerable aburrimiento.

Fragmento de la novela La infancia de un jefe, del escritor francés Jean- Paul Sartre , fallecido en París el 15 de abril de 1980.

Homenaje a Mariano Esquillor

Homenaje a Mariano Esquillor

El próximo 18 de abril se celebra en Fraga (Huesca) el Día Internacional de la Poesía, que además servirá de homenaje a Mariano Esquillor, uno de los poetas aragoneses de mayor edad en estos momentos y con una vida por entero dedicada a la poesía. Las inclemencias del clima provocaron la suspensión del evento en la fecha prevista, que en principio era el 28 de marzo.

El acto, organizado por la Tertulia Gabirol y el Ayuntamiento de Fraga con la colaboración de la Comarca del Bajo Cinca y el Gobierno de Aragón, es una fiesta de la poesía abierta a todos, una convocatoria dirigida a poetas, rapsodas, editores, músicos, actores, creadores plásticos, y en general a todos los amantes de la poesía. El único límite es de tres poemas o folios por participante, ya se trate de textos propios o de otros poetas.

Ya han confirmado su asistencia los poetas: Ángel Guinda, Antonio Fernández Molina, Joaquín Sánchez Vallés, Emilio Gastón, Francisco Uríz, José Antonio Conde, M. Carmen Gastón y Carmen Serna, así como los componentes del grupo Montesolo, la cantante Elena Rubio, actores y rapsodas como Fernando L. Soriano, Inés Mozota y otros muchos.

La fiesta de la poesía se complementa con unos menús poéticos ofertados por los hosteleros fragatinos, con precios asequibles y obsequio de poemas como colaboración para el evento. Tras la comida se realizará un recorrido turístico guiado por el casco Antiguo de la Ciudad de Fraga. A los participantes se les entregará un diploma como recuerdo del acto.

Habrá autobuses desde Zaragoza, con salida a las 8,30 y regreso a media tarde. Para inscripciones e información, en la web de Fraga (apartado de cultura) o a través del teléfono 974472533.

El libro de Monelle

El libro de Monelle

Porque sabrás que las pequeñas rameras sólo salen una vez de la muchedumbre nocturna para cumplir una misión de bondad. La pobre Ana acudió en auxilio de Thomas de Quincey, el fumador de opio, que desfallecía en una ancha calle de Oxford bajo los grandes quinqués encendidos. Con los ojos húmedos le acercó a los labios un vaso de vino dulce, lo abrazó y le prodigó caricias. Luego volvió a sumergirse en la noche. Tal vez murió poco después. «Tosía - dice de Quincey - la última noche que la vi». Quizá erraba aún por las calles; pero, a pesar de su apasionada búsqueda y de haber arrostrado las burlas de las gentes a las cuales interrogaba, Ana se perdió para siempre. Más tarde, cuando pudo disfrutar de una vivienda abrigada, pensó muchas veces, con lágrimas en los ojos, que la pobre Ana hubiera podido vivir allí, junto a él. En cambio, se la imaginaba enferma, moribunda o desolada, en la negrura central de un b... de Londres, habiendo llevado consigo todo el amor piadoso de su corazón.

Fragmento de El libro de Monelle
Marcel Schwob


Otros textos de Marcel Schwob
La muerte de Odjigh
La salvaje

EOM y El Interpretador

EOM y El Interpretador

Ya está en la red el nº 28 de la revista EOM.
Estos son los contenidos de la presente edición:
Agua:
Obras de Fabio Borquez, Antoni Cortadella, Juan Barbagelata y Roberto Guidotti.
Aire:
Poetas en lengua catalana: Joan Vinyoli y Miquel Martí i Pol (traducciones de Carlos Vitale). Poemas de Santiago M. Bao, Carlos Barbarito, Saúl Humberto Gómez Mantilla, Jorge Lara Rivera, Jorge Lara Rivera, Felipe Sérvulo y Carlos Vázquez Cruz.
Tierra:
Textos de Eugenio Montale (traducción de Carlos Vitale), Juan Diego Incardona, Alfredo Canedo, Pedro Granados , Paz Sanz, Mónica Maud, Manuel Garrido Palacios, Araceli Otamendi, Betuel Bonilla y Heider Rojas.
y
Fuego:
Colaboraciones de Claudio Obregón Clairin, Manuel Garrido Palacios, Carlos Giménez Soria, Winston Morales Chavarro, Roberto Afonso Concepción y Angel González García.
En la imagen, "Despedida de soltera", de Juan Barbagelata.
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Tambien en estas fechas asistimos al nacimiento de una nueva revista literaria: El interpretador.
Bajo la dirección del escritor Juan Diego Incardona, la revista cuenta con secciones dedicadas a poesía, narrativa, historieta, imagen y ensayos/artículos.
Desde aquí le deseamos un sólido futuro.

Las flores del mal

Las flores del mal

-LXXVI- Esplín

Hay en mí más recuerdos que en mil años de vida.

Una cómoda llena de finales de cuentas,
versos, cartas de amor, con romanzas y pleitos,
y mechones espesos enrollando recibos,
guarda menos secretos que mi triste cerebro.
Es como una pirámide, un inmenso sepulcro
que contiene más muertos que la fosa común.
-- Soy como un cementerio que la luna aborrece,
donde largos gusanos, como remordimientos,
se encarnizan sin tregua con mis muertos queridos.
Soy un viejo boudoir donde hay rosas marchitas,
un rebujo anticuado de las modas de ayer
y pasteles dolientes, y Bouchers palidísimos
respirando perfumes de unos frascos vacíos.

Nada existe más largo que los días ingratos
cuando caen los copos de los años nevosos;
el hastío, que es fruto de la triste desgana,
toma las proporciones de una cosa inmortal.
-- Oh, materia viviente, vas a ser desde ahora
el granito rodeado del horror más confuso,
dormitando en el fondo de un brumoso Sahara;
una esfinge ignorada por el mundo insensible,
olvidada en el mapa, cuyo umbrío talante
sólo canta a la luz que da el sol en su ocaso.


Poema del libro Las flores del mal, de Charles Baudelaire, que nació en París el 9 de abril de 1821.
Traducido por Carlos Pujol.
Otros poemas de Las flores del mal

El túnel

El túnel

Cuando entré en el túnel, (quizá esperaba andrómedas, efluvios, mariposas) la oscuridad me cegó. Con alivio, sin embargo, sentí la frescura y la sombra que me proporcionaron sus húmedas paredes. Afuera, el sol abrasaba la llanura desnuda y las piedras calcinadas del desierto habían lacerado amargamente mis pies descalzos. Ciegamente, tratando con desesperación de alejarme de aquel sol que con tanta fiereza había herido mis carnes, fui internándome en el túnel hasta que las fuerzas me abandonaron y caí exhausto, cerca de una minúscula corriente de agua que, resbalando por la piedra, había formado una especie de regato que fluía con rapidez hacia el interior. Imposible recordar si llegué a mojar mis doloridos pies en el agua fresca antes de quedarme profundamente dormido. Al despertar, noté con asombro que mis heridas habían cicatrizado y el agotamiento había desaparecido, al igual que la sed, pero mis ropas estaban húmedas y esto me hizo sentir algo de frío. Renovado, me incorporé, y buscando a tientas la fría pared del túnel, eché a andar en la misma dirección (creía) en que caminaba antes de mi desfallecimiento. (continúa)

Cuento completo en formato PDF
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El hombre bicentenario

El hombre bicentenario

Mira, si el problema es el cerebro, ¿acaso la mayor diferencia no reside en la inmortalidad? ¿A quién le importa la apariencia, la constitución ni la evolución del cerebro? Lo que importa es que las células cerebrales mueren, que deben morir. Aunque se mantengan o se reemplacen los demás órganos, las células cerebrales, que no se pueden reemplazar sin alterar y matar la personalidad, deben morir con el tiempo. Mis sendas positrónicas han durado casi dos siglos sin cambios y pueden durar varios siglos más. ¿No es ésa la barrera fundamental? Los seres humanos pueden tolerar que un robot sea inmortal, pues no importa cuánto dure una máquina; pero no pueden tolerar a un ser humano inmortal, pues su propia mortalidad sólo es tolerable siempre y cuando sea universal. Por eso no quieren considerarme humano.

Fragmento de El hombre bicentenario, de Isaac Asimov, que falleció el 6 de abril de 1992.

José Hierro

José Hierro

Con las piedras, con el viento

Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
de todo aquello.
El viento no escucha. No
escuchan las piedras, pero
hay que hablar, comunicar,
con las piedras, con el viento.

Hay que no sentirse solo.
Compañía presta el eco.
El atormentado grita
su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
que nos entiende,
como las piedras o el viento.

Se exprime así el alma. Así
se libra de su veneno.
Descansa, comunicando
con las piedras, con el viento.


Poema de José Hierro, que nació en Madrid el 3 de abril de 1922.
Otros poemas de José Hierro

Milan Kundera

Milan Kundera

Cuando era pequeña el padre le enseñó a jugar al ajedrez. Le había llamado la atención un movimiento que recibe el nombre de enroque: el jugador cambia en una sola jugada la posición de dos figuras: pone la torre junto al rey y desplaza al rey hacia la esquina, al lado del sitio que ocupaba la torre. Aquel movimiento le había gustado: el enemigo concentra todo su esfuerzo en amenazar al rey y éste de pronto desaparece ante sus ojos; se va a vivir a otra parte. Soñaba toda su vida con ese movimiento y soñaba con él tanto más cuanto más cansada estaba.

Fragmento de La inmortalidad , una de las mejores obras de Milan Kundera , nacido el 1 de abril de 1929 en Brno (República Checa)

Octavio Paz

Octavio Paz

A veces recibo cartas de amigos -- poetas, pintores -- que se quejan de la indiferencia de la crítica frente a sus creaciones. No les falta razón, sobre todo si se piensa en los elogios extravagantes o en las vehementes condenaciones -- unos y otras ruido y confusión -- que suscita toda obra en la que, de esta o aquella manera, se adulan los gustos de la mayoría (desde el "inmoralismo" epidérmico de la pornografía hasta el "moralismo" del arte social). La independencia es pecado que no perdona el arte moderno, dividido en sectas vindicativas y partidos omniscientes. Ayer, la distinción era una virtud, una suerte de elegancia moral a la que todos aspiraban; hoy, algo peligroso que la prudencia aconseja ocultar. Ser diferente es exponerse al examen del psiquiatra; ser disidente, condenarse al destierro (exterior o interior). Las ideas dividen a los hombres pero todos están unidos por el mismo horror a la obra realmente original.

Fragmento de un ensayo que Octavio Paz, nacido el 31 de marzo de 1914, dedica al poeta Marco Antonio Montes de Oca, texto recogido en el libro Puertas al campo

Miguel Hernández

Miguel Hernández

18 de julio de 1936 - 18 de julio de 1938

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie y ahogados los balcones.

Sangre que es el mejor de los mejores bienes.
Sangre que atesoraba para el amor sus dones.
Vedla enturbiando mares, sobrecogiendo trenes,
desalentando toros donde alentó leones.

El tiempo es sangre. El tiempo circula por mis venas.
Y ante el reloj y el alba me siento más que herido,
y oigo un chocar de sangres de todos los tamaños.

Sangre donde se puede bañar la muerte apenas:
fulgor emocionante que no ha palidecido,
porque lo recogieron mis ojos de mil años.


Del poemario El hombre acecha
Miguel Hernández
, que murió el 28 de marzo de 1942 "asesinado en los presidios de España" como nos recuerda Neruda en un sentido poema.

Walt Whitman

Walt Whitman

19

Ésta es la cena preparada para todos, he ahí el alimento para el hambre natural,
es para los malvados igual que para el justo, a todos he citado,
a nadie quiero despreciado o apartado,
la manceba, el parásito, el ladrón quedan por la presente invitados,
el esclavo de gruesos labios está invitado, el sifilítico está invitado,
no habrá diferencias entre ellos y el resto.

Éste es el apretón de una mano tímida, éste el perfume de una cabellera desbordante,
éste el contacto de mis labios en los vuestros, éste el rumor del deseo,
ésta la lejana profundidad y la altura reflejando mi cara,
ésta la reflexiva fusión en mí mismo, y de nuevo la expansión.

¿Sospecháis en mí algún propósito obscuro?
Pues lo tengo, los chaparrones del cuarto mes lo tienen, y la mica en la cara de la roca lo tiene.
¿Suponéis que trato de asombrar?
¿No es un asombro la luz del día, el colirrojo tempranero cuando gorjea en los bosques?
¿Asombro yo más que ellos?

Ahora digo cosas en confidencia,
no podría decírselas a todos, pero a ti te las diré.


Poema 19 del Canto de mí mismo, de Walt Whitman , fallecido el 26 de marzo de 1892.
Oda a Walt Whitman, por Pablo Neruda.

Darío Fo

Darío Fo

Hoy cumple 78 años el dramaturgo italiano Darío Fo , que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1997.

Con esta comedia queremos contar un hecho que ocurrió realmente en Estados Unidos, en 1921.
Un anarquista llamado Salsedo, un inmigrante italiano, "cayó" desde una ventana del piso 14 de la comisaría central de Nueva York. El jefe de la policía declaró que se trataba de un suicidio.
Se realizó una primera investigación, después una super-investigación por parte de la magistratura, descubriéndose que el anarquista había sido literalmente arrojado por la ventana por los policías que lo interrogaban.
Para actualizar la historia, haciéndola al tiempo más dramática, nos hemos tomado la libertad de recurrir a uno de esos trucos que se suelen emplear en el teatro: hemos trasladado la historia a nuestros días, y la hemos ambientado, no ya en Nueva York, sino en una ciudad italiana cualquiera... por ejemplo, Milán.
Lógicamente, para evitar anacronismos, hemos llamado comisarios a los sheriffs, comisario jefe al inspector, etc.
También advertimos que, en el caso de que aparezcan analogías con sucesos y personajes de nuestra crónica, el fenómeno deberá atribuirse a esa imponderable magia constante en el teatro, que en infinitas ocasiones ha logrado que incluso historias disparatadas, completamente inventadas, hayan sido impunemente imitadas por la realidad.

Prólogo de Muerte accidental de un anarquista, una de sus obras más conocidas.

Una entrevista a Darío Fo
Artículo sobre L’anomalo bicefalo
Una guerra disimulada. Por Dario Fo, Franca Rame, y Jacopo Fo.

Werther

Werther

Muchas veces se ha dicho que la vida humana no es más que un sueño, y no puedo desechar de mí esta idea. Cuando considero los estrechos límites en que están encerradas las facultades intelectuales del hombre; cuando veo que la meta de nuestros esfuerzos estriba en satisfacer nuestras necesidades, que éstas sólo tienden a prolongar una existencia efímera y que toda la tranquilidad sobre ciertos puntos de nuestras investigaciones no es otra cosa que una resignación meditabunda, ya que nos entretenemos en bosquejar deslumbradoras perspectivas y figuras abigarradas en los muros que nos aprisionan... Todo esto, Guillermo, me hace enmudecer. Me reconcentro en mí mismo y hallo un mundo dentro de mí; pero un mundo más poblado de presentimientos y de deseos sin formular, que de realidades y de fuerzas vivas. Y entonces mis sentidos se nublan y sigo por el mundo con mi sonrisa de ensueño.

Fragmento de Las desventuras del joven Werther , novela de Johann Wolfgang von Goethe , fallecido el 22 de marzo de 1832.

Día mundial de la poesía

Día mundial de la poesía

El portal brasileño Palavreiros, coincidiendo con el Día mundial de la poesía, ha llevado a cabo por tercer año consecutivo una iniciativa consistente en reunir a un numeroso grupo de poetas. Este año han participado más de 1000 autores de 37 países, repartidos así: Alemania (08), Angola(02), Argentina(100), Bahrein(02), Brasil(289), Bolívia(37), Canada(02), Chile(37), Colombia(34), Costa Rica(06), Cuba(25), Ecuador(13), El Salvador(24), España(76), Estados Unidos(05), Guatemala(05), Honduras(10), Hungría(01), Israel(01), Italia(07), Líbano(03), Marruecos(03), México(106), Nicaragua(28), Palestina(02), Panamá(08), Paraguay(03), Perú(22), Portugal(48), Puerto Rico(36), República Dominicana(23), Rumania(01), São Tomé e Príncipe(01), Turquía(01), Uruguay(14), Venezuela(28) y Vietnam(01).
La edición de este año está dedicada a Pablo Neruda, de quien se conmemora el centenario.
Ver poemas Día mundial de la poesía

Pierre le Maquis

Pierre le Maquis

Yo llegué a Aix en Provence por la mañana
de un día oscuro de setiembre
cuando las hojas secas de los plátanos
revueltas por el viento golpetean
con furia el parabrisas ya manchado
por el barrillo de los camiones
que cruzan la Camargue en la hora incierta
que media entre dos luces. Un café
agua en el rostro y consultar el plano:
rue de la Republique rue de la Gare
Place de Saint Paul aquí pequeña calle
serán pocos minutos oui monsieur
y la búsqueda fácil con la carta
y el paquete que envuelve la botella
de Fundador Domecq
hasta un segundo piso. La señora
metida en una bata casi china
me contempla me escucha. Pierre no está
no vive aquí se fue no sabe a dónde
quizá en el bar allí tenía amigos
y alguno lo sabrá. Las escaleras
y el golpe de la puerta a mis espaldas.
Nada en el bar tampoco
los hombres que jugaban cada día
la partida con él pueden decirme
cómo encontrar a Pedro dónde vive:
tan sólo entiendo que hace más de un año
empezó a beber fuerte
que hablaba más que nunca de la guerra
que se reía sólo y maldecía
jurando en castellano
y que lo detuvieron
un Catorce de Julliet cuando orinaba
las flores y coronas
del Monumento a la Resistencia.
Pedro Antón -Pierre- escucha
no sé si aun estás vivo
pero si un día lees o te cuentan
lo que ahora escribo aquí quiero que sepas
que de regreso ya hacia La Junquera
en un bistró increíble entre gitanos
que hablaban catalán cerca de Séte
yo acabé vaciando la botella
que para ti me dieron en Tortosa.
Fue a tu salud lo juro. Aquella carta
creo que la he perdido.


Del poemario Algo sucede
José Agustín Goytisolo
, fallecido el 19 de marzo de 1999.
Aquel reino
Más poemas de José Agustín Goytisolo

La poesía es un arma cargada de futuro

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.


Del poemario Cantos iberos
Gabriel Celaya
, nacido el 18 de marzo de 1911.
Más poemas de Gabriel Celaya

César Vallejo

César Vallejo

En un auto arteriado de círculos viciosos
torna diciembre qué cambiado,
con su oro en desgracia. Quién le viera:
diciembre con sus 31 pieles rotas,
el pobre diablo.

Yo le recuerdo. Hubimos de esplendor,
bocas ensortijadas de mal engreimiento,
todas arrastrando recelos infinitos.
Cómo no voy a recordarle
al magro señor Doce.

Yo le recuerdo. Y hoy diciembre torna
qué cambiado, el aliento a infortunio,
helado, moqueando humillación.

Y a la temurosa avestruz
como que la ha querido, corno que la ha adorado.
Por ella se ha calzado todas sus diferencias.


Poema XXI de Trilce, original de César Vallejo, nacido el 16 de marzo de 1892.
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