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81 velitas para Saramago

81 velitas para Saramago

Hoy cumple 81 años el escritor portugués José Saramago que en 1998 recibió el premio Nobel de literatura, gracias a libros como Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera o La Caverna.

Este es un breve fragmento de la novela Todos los nombres:

Desesperado, con los nervios deshechos, a punto de llorar, don José fue donde le mandaron. Durante los pocos minutos que había durado la difícil conversación con el Jefe, el trabajo se había acumulado en su mesa, como si los otros escribientes, sus colegas, aprovechándose de la deteriorada situación disciplinaria en que lo veían, quisieran, por propia cuenta, castigarlo también. Además, unas cuantas personas esperaban su turno para ser atendidas. Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos mismos indicaron que era allí adonde debían dirigirse.

Hemos seleccionado algunas páginas en las que puede encontrarse información, biografías y artículos relacionados con él:
http://www.caleida.pt/saramago/biografia.html
http://www.fundacionyuste.org/academia/academicos/saramago.htm
http://www.uanl.mx/publicaciones/vidauni/38/saramago.html
http://www.mundolatino.org/cultura/saramago/saramag4.htm

Un uomo finito

Un uomo finito

Fragmento de la novela del mismo título, escrita por Giovanni Papini

"Llegar a ser un autor conocido, apreciado quizá, buscado por los directores de los diarios, deseado por los editores, perseguido por los críticos y por los censores de oficio, traducido a otros idiomas, candidato a la honesta celebridad de los cuarenta años.
¿Y luego? Comenzaba a lograr todo esto y sentía que no me bastaba, que no me hubiera bastado jamás. ¿Qué me importaba llegar a ser un filósofo "brillante" un escritor "muy conocido en el mundo literario" un fabricante y vendedor más o menos afortunado de palabras y de pensamientos?¿Dónde iba a acabar? Poco se requería para saberlo. Aun mirando adelante con toda la locura permitida a los mediocres, sólo veía esto: mis obras impresas en Tréveris, profesor de la universidad, académico, y finalmente, siendo ya un viejo decrépito y alelado, conseguir el premio Nobel. ¡Y nada más! Yo sentía haber nacido para otras cosas, anhelar otros fines..."


Aquí puedes leer su cuento El espejo que huye

Stevenson

Stevenson

Hace 153 años nacía en Edimburgo (Escocia), Robert Louis Stevenson, a quien los samoanos habrían de llamar Tusitala (el narrador de cuentos).
Dice Borges que el descubrimiento de Stevenson es una de las perdurables felicidades que nos puede deparar la literatura. Ello es debido a novelas como La isla del tesoro, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, La flecha negra, y a cuentos como el inquietante Markheim

He aquí un breve fragmento de Las nuevas noches árabes

Sus dos compañeros insistieron para que hablara con franqueza.
- ¿Podéis reunir ochenta libras entre los dos? - preguntó
Geraldine contó ostensiblemente el dinero que llevaba y contestó afirmativamente.
- ¡Seres afortunados! - gritó el joven - La entrada del Club de los Suicidas cuesta cuarenta libras por persona.
- ¡El Club de los Suicidas! ¿Qué diablo es eso? - preguntó el príncipe.

Noviembre

Noviembre

Noviembre es el heraldo de la bruma,
sacerdote en los templos donde el frío
teje las primeras luciérnagas de escarcha.

Noviembre es la premura del mendigo
en busca de un zaguán para sus noches.
La última parada del náufrago urbano.

Noviembre no es un dios, sólo es la herencia
de las lunas de agosto, la resaca
del licor que destilan los otoños.

No acuestes tu palidez en su regazo
ni atices su desidia con tu llanto.

Noviembre no es una promesa ni un rechazo.
Tan sólo el mensajero de la nieve.


Sergio Borao Llop

Dostoievski y Kierkegaard

Dostoievski y Kierkegaard

El hombre en la superficie de la tierra no tiene derecho a dar la espalda y a ignorar lo que sucede en el mundo, y para ello existen causas morales supremas.

Esta es una cita de las Cartas de Fiódor Mijáilovich Dostoievski que nació en Moscú el 11 de noviembre de 1821.

Un padre alcohólico, los ataques de epilepsia, el destierro, la condena a muerte que no llegó a ejecutarse por muy poco, fueron los puntos cardinales de su vida, y acaso también el caldo de cultivo de su vasta obra, de la que sobresalen títulos como Crimen y Castigo, Los Demonios, Los Hermanos Karamazov o El jugador (Para leer este último es necesario el Microsoft Reader)

También se conmemora hoy el 148 aniversario de la muerte del filósofo danés Sören Kierkegaard

Día lluvioso

Es lunes y llueve. Dice Silvio que salir a pasear sin paraguas es una forma de comunión con la naturaleza. Seguramente él estará haciéndolo ahora. Caminando despacio por algún parque o por la ribera del Ebro, aspirando profundamente el aire, y mirando de cuando en cuando al cielo para recibir la fresca caricia líquida en pleno rostro. Mañana estará enfermo, pero habrá dado un paso más en dirección al corazón de la tierra y al encuentro consigo mismo.

El 9 de noviembre de 1918 murió en París
Guillaume Apollinaire que supo crearse fama de libertino y extravagante. Aquí pueden leerse dos poemas suyos.

Aprovechamos la ocasión para mandar un saludo a Aura y Juglar 103 que nos visitaron recientemente.

Ah, y avisar que ya ha salido el nº 25 de la revista EOM

El eterno extranjero

El eterno extranjero

Hoy se cumplen 90 años desde el nacimiento de Albert Camus que, en el plazo de una vida relativamente corta, (algo más de 46 años) tuvo tiempo de sentirse profundamente extranjero y de obtener el Premio Nobel. Fue coetáneo y amigo de Sartre , con quien compartía la visión de un mundo absurdo.

Un fragmento de su cuento El huésped,
incluido en el libro El exilio y el reino

Balducci hizo el ademán de pasar la hoja de un cuchillo por su garganta, y el árabe, atraída súbitamente su atención, lo miró con una especie de inquietud. En Daru nació una repentina cólera contra ese hombre, contra todos los hombres y su asquerosa maldad, contra sus odios incansables, contra sus locuras sangrientas.

A veces se oyen voces

Gravedad del desorden que forman las palabras
incoherentemente pronunciadas, como un cáliz
rajado, seco, infame, con los bordes manchados...

Tenebrosa la noche que nos viola
con sus destellos deslumbrantes, con su ruido,
con la risa imprudente de los cuerdos,
con el brillo en los ojos del amante;
la noche cuyo vino adolescente nos embriaga,
la noche dominante y entreabierta...

A veces se oyen voces
en la pública quietud de las esquinas,
en la tibia intimidad de los zaguanes.

Mas el silencio siempre vuelve
como un amo cruel, tenaz, inagotable...


Sergio Borao Llop

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido

Uno de los más famosos poetas de la llamada Generación del 27 es Luis Cernuda.
Hoy, cuarenta años después de que la muerte le decretara el silencio, su voz o el eco que su voz dejó en todo lo que le rodeaba, sigue llegando intacta hasta nosotros.
Le recordamos con uno de sus poemas más conocidos:

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


Más poemas de Luis Cernuda

Insurrección

Insurrección

El 4 de noviembre de 1780, el inca José Gabriel Condorcanqui, conocido como Túpac Amaru, llevó a cabo la detención de Antonio de Arriaga, ejecutando así el primer acto de la sublevación que pretendía acabar con las injusticias y atropellos de que su pueblo era objeto por parte de los invasores españoles.
Así le recordaba Neruda en el Canto General:

Condorcanqui Túpac Amaru,
sabio señor, padre justo,
viste subir a Tungasuca
la primavera desolada
de los escalones andinos,
y con ella sal y desdicha,
iniquidades y tormentos.

Señor Inca, padre cacique,
todo en tus ojos se guardaba
como en un cofre calcinado
por el amor y la tristeza.

El indio te mostró la espalda,
en que las nuevas mordeduras
brillaban en las cicatrices
de otros castigos apagados,
y era una espalda y otra espalda,
toda la altura sacudida
por las cascadas del sollozo.

Era un sollozo y otro sollozo.
Hasta que armaste la jornada
de los pueblos color de tierra,
recogiste el llanto en tu copa
y endureciste los senderos.
Llegó el padre de las montañas,
la pólvora levantó caminos,
y hacia los pueblos humillados
llegó el padre de la batalla.
Tiraron la manta en el polvo,
se unieron los viejos cuchillos,
y la caracola marina
llamó los vínculos dispersos.
Contra la piedra sanguinaria,
contra la inercia desdichada,
contra el metal de las cadenas.
Pero dividieron tu pueblo
y al hermano contra el hermano
enviaron, hasta que cayeron
las piedras de tu fortaleza:
ataron tus miembros cansados
a cuatro caballos rabiosos
y descuartizaron la luz
del amanecer implacable.

Túpac Amaru, sol vencido,
desde tu gloria desgarrada
sube como el sol en el mar
una luz desaparecida.
Los hondos pueblos de la arcilla,
los telares sacrificados,
las húmedas casas de arena
dicen en silencio: "Túpac",
y Túpac es una semilla,
dicen en silencio: "Túpac",
y Túpac se guarda en el surco,
dicen en silencio: "Túpac",
y Túpac germina en la tierra.


Canto General. Pablo Neruda.
IV Los libertadores. XVIII Túpac Amaru

En la imagen, óleo de Edna Velarde

Pasolini

Pasolini

Hoy se cumplen 28 años desde el brutal asesinato de Pier Paolo Pasolini, sin que en todo este tiempo se hayan aclarado satisfactoriamente las circunstancias del crimen.
La fama alcanzada por Pasolini como director de cine, con películas como El Evangelio según San Mateo, El Decamerón, Cuentos de Canterbury, La Pocilga o Saló o los 120 días de Sodoma, eclipsó en cierta medida su labor como escritor.
Se desenvolvió con soltura tanto en el campo poético como en el narrativo. Como tantos otros grandes creadores, fue polémico. He aquí un ataque al consumismo, uno de los grandes males de la actualidad.

'Hay una ideología real e inconsciente que unifica a todos, y que es la ideología del consumo. Uno toma una posición ideológica fascista, otro adopta un aposición ideológica antifascista, pero ambos, antes de sus ideologías, tienen un terreno común que es la ideología del consumismo. El consumismo es lo que considero el verdadero y nuevo fascismo. Ahora que puedo hacer una comparación, me he dado cuenta de una cosa que escandalizará a los demás, y que me hubiera escandalizado a mí mismo hace diez años. Que la pobreza no es el peor de los males y ni siquiera la explotación. Es decir, el gran mal del hombre no estriba en la pobreza y la explotación, sino en la pérdida de singularidad humana bajo el imperio del consumismo.
Bajo el fascismo se podía ir a la cárcel. Pero hoy, hasta eso es estéril. El fascismo basaba su poder en la iglesia y el ejército, que no son nada comparados con la televisión'.

Si tan sólo la tarde pudiera reunirnos

Si tan sólo la tarde pudiera reunirnos
bajo la lluvia triste en cualquier estación
viendo pasar los trenes, viendo huir los minutos,
viendo correr las gentes sobre el mojado andén.

Si tan sólo existiera un tiempo y un lugar para nosotros,
la intimidad de un bar semivacío,
las tardes del otoño entre las calles,
la ternura de un parque abandonado.

Si tan sólo tuviera tu pelo entre mis dedos
y en mis cansados labios se apoyara tu piel
y un ángel candoroso velase nuestro sueño
bajo las tenues luces de una playa lejana.

Si tan sólo pudiese mirarte mientras duermes,
contemplar en silencio tu silencio tranquilo
y olvidarme de todo y desnudarme de todo
y arrojar al olvido todo cuanto es ajeno
al color de tus ojos, al sabor de tus labios
y a la dulce cadencia de tu voz al hablarme.


A Juani, hoy que hace cinco años que no está.
Sergio Borao Llop

El Rayo que perdura

El Rayo que perdura

Hoy cumpliría 93 años Miguel Hernández (1910-1942) el joven pastor poeta a quien Neruda llamó "Miguel de España, estrella de tierras arrasadas".
Le recordamos con este Niño Yuntero perteneciente al libro Viento del pueblo

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

Leer artículo Me llamo barro aunque Miguel me llame

ELFOS XIV ya en la red

ELFOS XIV ya en la red

Ya ha aparecido el nº 14 de la revista electrónica ELFOS, una publicación que empieza a ser veterana, puesto que ya cuenta con más de dos años y medio de vuelo en la internet y ha superado los 9300 suscriptores.
En este número, podemos disfrutar con el relato La última lección sobre Cisneros de Gabriel Bermúdez Castillo, uno de los maestros de la scifi en español.
También se incluye El arquitecto chino, un cuento que el aragonés Óscar Bribián compuso en base a una leyenda irlandesa.
Humor y ternura de la mano de Isabel Hoyos en El sapito verrugoso que narra un hecho acaecido a orillas de un estanque.
Luisa Miñana nos ofrece un estudio sobre El espíritu de la metamorfosis. La escultura fantástica. Completan esta entrega el comentario de Chema G. Lera sobre el libro Los perros de la Mórrígan y una colección de ilustraciones de Mónica Roca, una de las cuales nos sirve para acompañar este artículo.

Los ángeles que velan a Rafael

Los ángeles que velan a Rafael

Hace un par de días leíamos un poema de Rafael Alberti referido a su amigo Picasso. Hoy podemos soñar que las muchedumbres de ángeles que alguna vez poblaron sus magníficos versos sobrevuelan su recuerdo; hoy que hace cuatro años que nos dejó un poco más solos, tenemos un recuerdo para el genial vate gaditano.

El ángel del misterio

Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos,
pisados por un nombre y una sombra.
No sé si por un nombre o muchos nombres,
si por una sombra o muchas sombras.
Reveládmelo.

Sé que habitan los pozos frías voces,
que son de un solo cuerpo o muchos cuerpos,
de un alma sola o muchas almas.
No sé.
Decídmelo.

Que un caballo sin nadie va estampando
a su amazona antigua por los muros.
Que en las almenas grita, muerto, alguien
que yo toqué, dormido, en un espejo,
que yo, mudo, le dije...
No sé.
Explicádmelo.


Del libro Sobre los Ángeles

Miguel Servet

Miguel Servet

Se conmemora hoy el 450 aniversario de la muerte del médico y teólogo aragonés Miguel Servet, que fue quemado en la hoguera acusado de herejía por Calvino, un 27 de octubre de 1553. Así nos lo cuenta él mismo:

La hora de mi muerte ha llegado. Aquí en Champel, cerca de Ginebra, lejos de Villanueva de Sijena en donde nací, arderé en la hoguera de los herejes, hecha esta vez con madera aún verde para prolongar mi tormento y agonía. Inútiles han sido mis argumentos en el proceso, nula la piedad de los jueces, indiferente el rostro de Juan Calvino a la hora de mi condena. He sido acusado de blasfemo y de hereje contra la Cristiandad, de Unitarista, sin excluir la sospecha adicional de Islamista, que no es sorpresa alguna ni me causa inquietud. Pues lo que verdaderamente me atribula, es que el destino tenga algo de extraño y monótono, pues sólo lo conocemos cuando menos lo anhelamos. De allí que, en estos breves instantes en los que antes de mi muerte La Luz continúa iluminando mi mente, pueda repasar mis días terrenos, la verdad y la causa de mi fin.

Nitecuento/La Tertulia en Mizar

Nitecuento/La Tertulia en Mizar

Ayer sábado tuvo lugar, en la Casa Golferichs de la Gran Vía de Barcelona, la entrega de premios de los certámenes de poesía Mizar 2003 y de cuento Nitecuento. II Memorial Domingo García

En este último, David Hierro Mariné fue el vencedor, con el relato Los dados de Dios, quedando en segundo lugar el argentino Oscar Daniel Salomón con Se dice por ahí y siendo la tercera plaza para el relato Arrepentimiento de Carmela Fernández Trujillo

Los premios de poesía Mizar 2003 fueron:
1- Pedro Glup, por Deriva.
2- Rafaela Lillo, por Abre los ojos y mira.
3- Susana Hernández, por Lolita en BCN.

Es un demonio

Es un demonio

Eso fue lo que dijo el poeta Rafael Alberti de su gran amigo el pintor Pablo Ruiz Picasso que nació tal día como hoy hace justamente 122 años.
El poema pertenece al libro Lo que canté y dije de Picasso editado por Bruguera en 1981.

Es un demonio. Se metió en el siglo
por la puerta menos pensada.
Escondía colores nunca vistos,
carretes y bobinas y bobinas de líneas,
para tender por todos los espacios.
Se veía en sus ojos que era hijo de las llamas.
Llegaba del infierno
para implantar la libertad, ese enemigo.
Lo que al fin desató
nunca ha habido hasta hoy fuerza capaz de detenerlo.

Epigramas de Marcial

Epigramas de Marcial

Según las crónicas, el 24 de octubre del año 51 d.C. nació Domiciano, que con el tiempo llegaría a ser emperador. Fue bajo su mandato cuando Marco Valerio Marcial , nacido en Bilbilis (hoy Calatayud) escribió la mayor parte de sus epigramas.
Aquí van algunos.

Los versos que recitas, Fidentino, son míos,
pero si los recitas tan mal, empiezan a ser tuyos.
--------------
¿Por qué no te mando, Pontiliano, mis versos?
Para que tú, Pontiliano, no me mandes los tuyos.
--------------
Pulcramente vestido, Zoilo, te ríes de mis prendas raídas.
Están en verdad raídas, Zoilo, pero son mías.


(Epigramas de Marcial)

Lisboa

Lisboa

El 23 de octubre de 1147, Alfonso Henriques reconquista Lisboa.
Una ciudad con más de 20 siglos de historia y, según dicen, de una gran belleza. Recuerdo con cierta nostalgia unas horas compartidas en un tren con una joven de Lisboa que dominaba tan mal el castellano como yo el portugués. Fue un lindo viaje. Demasiado corto. Sólo por esas horas, le tengo cariño a esa ciudad en la que nunca estuve, a pesar de la relativa proximidad.
Les dejo esta canción que Gabriel Sopeña compuso para Loquillo y que figura en el disco La Vida por delante

Lisboa

Lisboa era brisa de Alfama y de mar,
mar como lanzada de sal sin secar.
Lisboa era el mundo, Lisboa era luz
Lisboa era mía, Lisboa eras tú.

Lisboa era un puerto donde yo atraqué,
Lisboa era un sueño dentro del cuartel
que tus labios dulces supieron romper
Lisboa te amaba, como yo te amé.

Derramando besos llegué hasta el final,
donde las palabras no quieren hablar.
Me serví otro trago, y otro trago más:
Lisboa era el paso hacia la eternidad.

Lisboa pedía el poema mejor,
la mirada más tierna, flores, la voz,
la sangre más joven de mi corazón
Lisboa era el tiempo, Lisboa era yo.

Lisboa de barcos, turquesa y hollín;
Lisboa y tu pecho, Lisboa y carmín.
Lisboa era un verso, Lisboa era el sol
Lisboa no tenía herida y lloró.

Lisboa fue lluvia, tabaco, y canción
Liboa fue como un desgarro de ron
que prendió en la almohada cuando amaneció
Lisboa gritaba cuando dije adiós.

Lisboa me grita diez años después
la voz más amarga, más dura que ayer.
Lisboa me cuenta que te abandoné
y Lisboa te ama como yo te amé.